Según el presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP), el empleo en el sector de la Seguridad Privada en México ha crecido un 37% durante la última década, superando así la media nacional del 25.4%. Además, en febrero de 2025, el empleo en la Seguridad Privada representó el 1.99% del total registrado en el país.

Sin embargo, este crecimiento también ha dado paso a una realidad alarmante: la proliferación de empresas informales, no reguladas, que representan un riesgo para clientes y empleados.

El problema de la informalidad

De acuerdo con información del Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP), en México existen más de 6,000 empresas que ofrecen Servicios de Seguridad Privada; sin embargo, el 35% de ellas no están reguladas. Esto implica que aproximadamente 2,100 empresas operan sin cumplir con los requisitos legales establecidos.

Estas empresas operan al margen de la ley, con personal sin formación, sin prestaciones y sin protocolos de actuación. Esto no solo vulnera los derechos laborales, sino que pone en riesgo la vida de los usuarios y del propio personal operativo.

Impacto en la confianza y profesionalismo

Cuando una empresa contrata Servicios de Seguridad Privada no regulados, expone sus operaciones a robos internos, fallas de protocolo y falta de respuesta efectiva ante incidentes. La profesionalización de la Seguridad Privada en México es clave para generar confianza, eficiencia y colaboración con las autoridades.

La necesidad de una Ley General

Actualmente, la industria está regulada de forma fragmentada entre niveles estatales y federales, lo que genera vacíos legales, duplicidad y falta de control. Por ello, distintas cámaras empresariales y asociaciones como el Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP) están impulsando una Ley General que unifique criterios, certifique a las empresas y elimine a los «proveedores patito».

Seguridad Privada en México: camino a la profesionalización

Una legislación clara permitiría establecer estándares de calidad, procesos de certificación, fiscalización constante y mejora continua en los servicios. También daría certeza jurídica a los usuarios y protegería los derechos del personal operativo.

La Seguridad Privada en México ya no es un lujo: es una necesidad estratégica. Pero debe ser legal, profesional, fiscalizada y confiable.

En Seguridad GC, estamos comprometidos con la excelencia, la legalidad y el cumplimiento normativo. Nuestros procesos, personal y tecnología cumplen con los más altos estándares del sector.

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